Indicadores bursátiles que no conocías
Inversiones y finanzas

Indicadores bursátiles curiosos

Los mercados financieros están rodeados de modelos complejos, algoritmos y analistas que estudian cada dato económico. Sin embargo, junto a esas herramientas sofisticadas, a lo largo de las décadas han surgido indicadores bastante peculiares: teorías que relacionan el comportamiento de la bolsa con el resultado de un partido de futbol americano, la longitud de las faldas o las ventas de lápiz labial. Algunos nacieron como bromas, otros como observaciones serias, pero todos dicen algo interesante sobre cómo las personas intentan encontrar patrones en un sistema que, en buena medida, es impredecible.

El indicador del Super Bowl

Probablemente el más famoso de estos indicadores es el del Super Bowl. Según esta teoría, popularizada a finales de los años setenta, si el campeón proviene de la conferencia que originalmente pertenecía a la antigua NFL, la bolsa estadounidense tendrá un buen año; si gana un equipo de la conferencia que surgió de la antigua AFL, el año será negativo.

Durante varios años, el indicador acertó con una frecuencia sorprendente, lo que le dio fama en los medios financieros. Pero su lógica es inexistente: no hay ningún mecanismo por el cual el resultado de un partido influya en las utilidades de las empresas. Con el tiempo, sus aciertos disminuyeron y hoy se recuerda más como una curiosidad que como una herramienta.

El índice de las faldas

En la década de 1920, el economista George Taylor planteó una idea que se conoce como el índice de las faldas: cuando la economía está en auge, la moda tiende a faldas más cortas; en épocas de crisis, se alargan. La explicación original tenía que ver con el costo de las medias de seda y el deseo de mostrarlas en tiempos de bonanza.

Aunque es una observación llamativa, la moda responde a muchos factores culturales y sociales que poco tienen que ver con el ciclo económico. Además, las tendencias cambian con tanta rapidez y diversidad que hoy resulta imposible identificar una longitud de falda dominante.

 

 

El efecto lápiz labial

Más reciente es el llamado efecto lápiz labial, asociado a Leonard Lauder, de la empresa Estée Lauder, a principios de los años 2000. La idea es que, en épocas de incertidumbre, los consumidores reducen compras grandes, pero mantienen o aumentan pequeños lujos accesibles, como un cosmético. En lugar de un abrigo de diseñador, se compra un lápiz labial.

Este indicador tiene algo más de sustento en la psicología del consumo, ya que es razonable que las personas busquen gratificaciones pequeñas cuando no pueden permitirse las grandes. Aun así, los datos que lo respaldan son mixtos y no funciona como predictor confiable de los mercados.

Otros indicadores pintorescos

La lista sigue. Hay quienes han observado las ventas de ropa interior masculina, la cantidad de grúas en el horizonte de una ciudad, la altura de los rascacielos que se construyen o incluso el número de bodas. Cada uno parte de una intuición: que el comportamiento cotidiano de las personas refleja su confianza económica. Esa intuición no es del todo equivocada, pero convertirla en una regla para invertir es otra cosa.

Por qué nos atraen estos patrones

El cerebro humano está diseñado para encontrar patrones, incluso donde no los hay. En los mercados, esta tendencia se combina con el deseo de anticipar el futuro y reducir la incertidumbre. Cuando una coincidencia se repite unas cuantas veces, es fácil confundirla con una relación causal.

Los estadísticos llaman a esto correlación espuria: dos fenómenos que se mueven juntos por casualidad, sin que uno cause al otro. Con suficientes datos, siempre es posible encontrar alguna variable que parezca predecir el mercado durante un periodo, aunque no tenga relación real con él.

La alternativa aburrida

Frente a estas teorías, la mayoría de los especialistas en finanzas personales coincide en que intentar adivinar el rumbo del mercado a corto plazo es una tarea muy difícil, incluso para profesionales. Por eso, muchas personas optan por estrategias que no dependen de predicciones, como invertir de forma periódica en fondos que replican índices completos.

Quien mantiene una posición en un fondo como el voo s&p 500 no necesita saber quién ganará el próximo Super Bowl ni qué color de lápiz labial estará de moda; su resultado dependerá, sobre todo, del desempeño de largo plazo de las empresas que componen el índice. Es una aproximación menos emocionante, pero también menos expuesta a las coincidencias.

Lo que sí dicen los datos

Si los indicadores curiosos no sirven para anticipar el mercado, ¿qué sí aporta información? Los especialistas suelen fijarse en variables con un vínculo económico directo: las utilidades de las empresas, el nivel de las tasas de interés, la inflación o el ritmo de crecimiento del empleo. Ni siquiera estos datos permiten predecir con exactitud lo que hará la bolsa en un año determinado, pero al menos tienen una relación lógica con el valor de las compañías. La diferencia entre un indicador útil y una curiosidad está, precisamente, en que el primero puede explicarse y el segundo solo describe una coincidencia.

Los indicadores curiosos tienen un lugar merecido en la cultura financiera: son entretenidos, generan conversación y recuerdan que la economía está hecha de decisiones humanas. Pero también son una advertencia sobre lo fácil que es ver orden en el azar. Disfrutarlos como anécdota y no como guía de inversión es, probablemente, la mejor manera de acercarse a ellos.

 

 

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